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Archive for 9 agosto 2012

“Mi crimen fue vestir de azul al príncipe gris”. Pero, ¿quién podría atreverse a condenar a este poeta llamado Joaquín Sabina, por escribir con cada uno de sus versos la canción más hermosa del mundo y hacer que las protagonistas de sus cuentos sean princesas de saldo y esquina que en vez de en palacios viven en la calle Melancolía de una ciudad donde regresa siempre el fugitivo? Al fin y al cabo, el de Úbeda tiene corazón de chotis.

Esas mismas princesas que aparecen en sus letras no tienen perro que las ladre, ni tampoco quien de la vida entera por llevarlas el equipaje. Si acaso, números rojos en la cuenta del olvido… Pero es que este torero del alma no es de los que vendan el amor sin espinas. Consciente en todo momento de que muchos son los besos que mueren antes de nacer y que quinientas noches no son suficientes para olvidar a quien se ha ido y nos ha dejado abrazados a la ausencia que ha dejado en nuestra cama, ese canallismo ilustrado de paladar fino que brota de cada una de sus ya míticas frases ha sido el que lo ha encumbrado al éxito.

Él que dice que nunca ha tenido más religión que el cuerpo de una mujer, ha probado ese sabor a vinagre y rosas que sólo conocen aquellos que le han metido mano a la vida (se haya dejado o no) y han partido de viaje a vivir otras vidas, a probar otros nombres, a colocarse en el traje y la piel de todos los hombres que nunca serán. Porque sólo quienes se juegan la vida a pares o nones por fulanita de tal  y no tienen miedo a que se acuesten la razón y el deseo, son dignos para hablar sobre el verdadero significado de la palabra amar.

Sabina no estará ni tan arrepentido ni encantado de haberse conocido como él confiesa. Más yo si he de confesar que este corazón que estaba cerrado por derribo si escapó de una cárcel de amor, de un delirio de alcohol, de mil noches en vela (ya se sabe que el amor cuando no muere mata), fue gracias a conocer mejor sus canciones. Las mismas que han hecho que Cupido cada día tenga menos poder para vengarse de mi, pues ya no soy presa de ningún juez y tampoco miro atrás, pues el mañana es hoy. Y aunque antes no quisiese Paris con aguacero hoy se que Paris es bello aunque llueva sobre mojado. Ya no me importa ir a Venecia sin ti… pues no hay nostalgia peor que añorar lo que jamás sucedió. Y sobre todo, porque si hoy día me arriesgo a pisar cristales es porque se con total seguridad que son de bohemia.

Los acordes de sus melodías han dirigido la orquesta que ha sonado a lo largo de estos últimos años en mi vida y que seguirá haciéndolo en los siguientes. De hecho, a la orilla de la chimenea y con un buen champán francés espero que el fin del verano nos sorprenda bailando alguna de sus canciones bajo los techos de alguna habitación con vistas a tu piel… Mientras nos dan las diez y las once, las doce y la una y las dos y las tres y desnudos al anochecer nos encuentra la luna…

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